domingo, septiembre 24, 2006

Te Olvidaste

Te olvidaste que yo necesitaba tu piel para no sentir este frío.
Te olvidaste que necesitaba tu aliento para respirar.
Te olvidaste que necesitaba tu olor para sentirme vivo.
Te olvidaste que en mis noches de luna te soñaba mía.
Te olvidaste que mis manos necesitaban de tu tacto.
Te olvidaste que mi espalda necesitaba tu apoyo.
Te olvidaste que mis lágrimas necesitaban tus ojos.
Te olvidaste que mis pasos necesitaban tu camino.
Te olvidaste que mi canción necesitaba tu melodía.
Te olvidaste que mis oídos necesitaban tus versos.
Te olvidaste que mi noche necesitaba tus luceros.
Te olvidaste que mi abrazo necesitaba tu cuerpo desnudo.
Te olvidaste que mi hombro necesitaba tu llanto.
Te olvidaste que te necesitaba.



Palma de Mallorca a 18 de septiembre de 2006

Etapas

A veces, cuando paso por una de mis etapas autodestructivas, siento un casi irrefrenable deseo de hacerme otro tatuaje. Incluso de hacerme varios más. Y es ésta una idea que me ronda por la cabeza casi a toda hora mientras dura la etapa. De hecho, no dejo de descartar la idea a día de hoy. ¿Por qué? Pues supongo que porque duele. Lejos de parecer masoquista, que todo dicho sea de paso, difiero bastante de esta práctica; creo que es porque casi todos mis tatuajes significan algo importante para mí; o al menos, lo significó en su momento. Por eso creo que el hecho de que el proceso de grabado sea doloroso ( y no os creáis a esos machotes que dicen que no) parece que me una más a ellos. Al fin y al cabo, he de vivir con ellos el resto de mis días. Que se jodan. Jajajaja..




Palma de Mallorca a, 19 de Septiembre de 2006

A veces (II)

A veces veo como las horas se abrazan y bailan ante mi café ya frío. Sonríen y giran y giran sin ni siquiera reparar en mi presencia. Solo me limito a mirar a mi alrededor buscando un espejo donde verme reflejado. A veces me siento como el clásico vampiro que se pregunta si realmente existe, ya que no es capaz de reflejarse en los ojos de los demás. A veces busco una mirada que me devuelva a la vida aunque casi siempre fracaso en el intento. La culpa se sienta a mi lado y me señala con el mismo dedo que acaba de introducir en mi café, aún más frío. No sé si acusándome por todas las paradas en las que no fui capaz de subir al tren y cambiar de camino o simplemente me señala para que me dé cuenta de que alguien me ve existir. Mis piernas llevan tanto tiempo sentadas que casi no las siento. Creo que si les ordeno levantarme van a soltar sonoras carcajadas y van a volver a estirarse para reconciliar el sueño. A veces apoyo los codos en mi pequeña mesita apoyando la cabeza sobre mis manos y mis ojos se cierran creando un mundo paralelo e inquietante. Un mundo, a veces desconocido, a veces tan conocido y añorado. A veces quiero coger la taza de café que me reta burlona y lanzarla hacia el infinito; gritarle a mis piernas que me propulsen en un salto desesperado hacia las estrellas; pero eso nunca ocurre. Sigo mirando como mi café reposa y se va oscureciendo. A veces querría que mis ojos se cerrasen y se marcharan de vacaciones permanentes. Que mi cansancio me trajese otro café para ver como se enfría y se oscurece. A veces creo despertar en el mismo día anterior, a la misma hora, en el mismo lugar. A veces quiero dejar de escribir. Quiero dejar que me dejen. Quiero dejarlo todo.


Palma de Mallorca a 13 de Septiembre de 2006

domingo, septiembre 10, 2006

Quizás

Mis dedos palidecen y mis uñas se encogen tímidas.
Mis manos, mudas de recuerdos, ni siquiera me miran.
Mi espalda fría se lamenta en la noche.
Mi silencio grita una frustración rabiosa y sedienta.
Mis brazos no puedan estirarse y lloran.
La punta de mi nariz busca su punto de apoyo.
Mi ceguera busca la puesta de sol, ya tarde.
Mi fatiga busca una loca carrera hacia el mañana.
Mis piernas se doblan reverentes
Mi camino busca a mis pies ensangrentados.
Cierro los ojos y me veo desnudo en la penumbra
con la manos abrazando mi cara y mi pecho hundido hacia un abismo a veces incierto y siempre noctámbulo.
Necesito que mi lecho me recoja y me susurre al oído que mañana puede que salgan las estrellas.
Quizás así pueda resignar mis sueños y empujarlos un poquito más hacia el futuro. O quizás sigan llorando mientras no quiero despertar.


Palma de Mallorca a 7 de Septiembre de 2006

Teología

Creo que tienen razón los irlandeses cuando dicen eso de que “y dios al 8º día creó la cerveza”. He de añadir además, que estoy convencido de que al 9º y con un resacón de la muerte, me creó a mí. De no ser así la humanidad no hubiese llegado hasta nuestros días y no podríamos explicar dónde diablos (nunca mejor dicho) tenía la cabeza cuando hizo mi molde. A decir verdad, yo no creo demasiado en dios. Y si existe, seguro que le caigo mal. A los que me conozcáis físicamente os diré: “Miradme de arriba abajo y decidme si no tengo razón”. De todas formas he de admitir que no me preocupa el tema. Será mejor dejarlo para los estudiosos de las ánimas. ¿No? Yo continuaré honrando el 8º día de la creación y si algún día me lo encuentro en la barra de algún bar, seguro que al día siguiente no me acordaré, así que… Salut!!!

Palma de Mallorca a 4 de Septiembre de 2006

domingo, septiembre 03, 2006

Piezas de Irlanda


Valencia 19-08-06

Este libro de operaciones ha sido adquirido en una tienda de simpáticos chinos para no dejar sin constar de manera escrita las peripecias que, en tierras lejanas, sin duda nos acontecerán.

Noche en Dublín 19-08-06

Llegados al aeropuerto de Valencia sobre la hora estimada y facturado el equipaje con guías y cuaderno de operaciones incluido, nos dirigimos al “Duty Free” donde, el que suscribe, después de tambalear con un gran testarazo el mostrador de las camisetas, decide adquirir una simpática a la par que fresca camiseta que enarbola el nombre de Valencia para exhibirla en tierras celtas. Después de casi una hora de retraso sobre la salida estimada y habiendo ojeado a nuestras futuras paisanas, embarcamos en el avión. Viaje cómodo que aumenta nuestra hambruna, ya que, las guapas azafatas sólo se dignan a servirnos 2 templadas coca-colas , previo pago, eso sí, de 2€ la unidad. Nuestros sabrosos bocatas de jamón hispano reposan tristemente en la fría bodega del avión. Llegados a Dublín y recogidas nuestras pertenencias, nos conducimos hacia el mostrador que nos proporcionará el vehículo vital para el traslado de nuestros cuerpos en nuestra ruta. Tras una charla con el simpático Joe Harte, nos indica lo que debemos abonar y cómo recoger el coche; amén del trayecto al hotel. GPS. ¡Qué gran invento! A pesar de la buena voluntad del, ya abandonado Joe, sin la agradable voz femenina que nos guía a través del GPS, creo que nunca hubiésemos encontrado el hotel. Tras un par de breves encuentros con la policía del lugar y no sin un par de errores de conducción, provocados (sin duda) por el empeño de esta gente de circular por la izquierda y teniendo en cuenta, que el que suscribe, nunca ha usado la mano izquierda para manipular ninguna palanquita o manubrio semejante… por fin, llegamos al “Ashlyn Hotel”, donde nuestro simpático y servicial conserje nos indica cual es nuestra habitación.



Noche en Cork 20-08-06

Amanece en Dublín casi a los acordes de la mítica canción “I´m singing in the rain”. A pesar de ello, después de un opíparo “breakfast” y un intercambio de miradas ( que no de palabras) con un trío de hispañoles , nos encaminamos bajo las órdenes de la sensual voz de Margarita (nombre con el que hemos bautizado a nuestro querido GPS) hacia Cashel. Bueno la verdad, es que después de un sinfín de giros y vaivenes, llegamos a un tal Cashel que ni los mapas más remotos recogen. Reintroducido el punto final en el cerebro de Margarita, corregimos los casi 100 km´s de desvío que hemos tenido (no sin quitar culpa al copiloto por no ir comprobando los puntos por los cuales habíamos de pasar) y comprando una botella de agua, nos llegamos a Kilkenny, a pesar de que Magarita insiste en que continuemos hacia Cashel. Varias fotos después y un bocata “Abrakababra” más, entre pecho y talega, nos conducimos a ver “The Rock of Cashel”. Un bonito pero a la par perjudicado castillo, que no por ello deja en nuestras retinas un buen gustillo. Sin más demora “volamos” hacia Cork para reposar nuestras cansadas maletas en el “Silver Springs Moran Hotel” , darnos una ducha y tras pedir consejo a nuestra bella y querida conserje Claire, pedimos un taxi, pues tenemos una urgente reunión con un tal Mr.Murphy. Tras unas pintas para hidratar nuestros castigados gaznates, cenamos en “Luigi Malones” aconsejado por la ya citada y bella Claire. A punto de reventar nuestro sistema digestivo y tras rechazar, por segunda vez, el puto hielo en nuestras birras, volvemos a nuestro primer punto de encuentro con el Sr. Murphy para ver si acabábamos de atar algunos cabos sueltos. Tras comprobar la turgencia de las carnes irlandesas decidimos volver a la llar. Ya en la avenida principal de la ciudad y tras varios intentos infructuosos de que nos parase algún taxi, un simpático conductor de taxi rojo nos regresa . La bella Claire duerme, pero no nos importa demasiado; mañana será otro día..
CONCLUSIONES DEL DÍA DE HOY:

1) Se bebe mucho vino aquí.
2) Las paisanas, o pasan mucho frío, o no poca vergüenza
3) La garda (policía) es inusualmente efectiva.
4) Que Eva se prepare que como la cena sea el sábado 27… ayyy mareeee…
5) Hemos puesto el pestillo de la habitación.

QUEJAS: Las dos ventanas de nuestra, a priori, acogedora habitación, no cierran. Alfredo ha de taparse bien hasta las cejas para no coger frío.


Mañana en Cork 21-08-06

Good morning!!!
Haré una pequeña excepción y estas palabras salen de mis manos en plena luz del día y no, como prefiere el que suscribe, entrada la noche; para apuntar que ayer Margarita tuvo un pequeño desmayo. Durante el cual y gracias al saber estar y la pericia del piloto, pudimos continuar el camino mientras nuestra querida guía recobraba la razón y con ella, su dulce voz.


Noche en Killarney 21-08-06

Amanecemos con el sonido de alguien intentando entrar a eso de las 8:30h en nuestra habitación 309. Desgraciadamente enseguida comprendemos que no es nuestra dulce Claire y que gracias al que suscribe, que la noche antes había establecido un perímetro de seguridad, el intento de incursión fracasa. Nos dirigimos victoriosos hacia el famoso y opulento breakfast. Terminado éste y sin poder despedirnos de la siempre inquietante mirada de Claire, partimos, no sin antes producirse un cambio de piloto y con él un empeoramiento del discurrir vial de Irlanda y de la moral del nuevo copiloto. Tras un conato de avería de nuestro Fiat Puntito y no pocos km´s, llegamos a Kinsale. Bonito pueblo marítimo donde realizamos diversas visitas, compras y donde el nuevo, pero eficientísimo, copiloto se erige como el nuevo Señor de los Cuervos, al amaestrar a casi 12 de ellos. Disgregada la reunión aviar subimos (en coche, claro) hasta el Fuerte Charles, en donde el Sr. Alfredo, ni corto ni perezoso, emprende una rápida incursión al castillo sin pagar el impuesto marcado y sin pasar por la casilla de salida. Movido por el gran compañerismo que siempre ha caracterizado al nuevo copiloto, éste imita sus pasos y se adentran ambos en el fuerte como Peter por su casa. Terminada la bonita y económica visita, Margarita nos conduce hasta Bantry, no sin antes putearnos un poco llevándonos por caminos de boñigas y vegetación varia. Visitamos una preciosa casa, de mejor emplazamiento, y tras entretener un rato a 3 simpáticas germanas, volamos a través del impresionante Parque Nacional de Killarney para llegar a nuestro destino: “Salmon Leap”. Somos recibidos por una simpática heptagenaria llamada Sheyla que nos indica nuestro lugar de reposo. Partimos de vuelta a Killarney para cenar en un sitio donde, por primera vez, podemos degustar un par de platos típicos irlandeses. Hablamos con nuestra guapa camarera y Alfredo alaba las redondeles de la guiri de la mesa de al lado, que resulta ser hispañola y que nos desea buen provecho. Acabada la cena paseamos brevemente por el pueblo viendo una actuación en directo y tomando nota de los sitios buenos para ir mañana por la noche. Sin más complicaciones nos volvemos a la llar y nos recostamos.

QUEJAS: Nada más llegar a nuestros aposentos, el que relata, ha de enfrentarse a un pequeño, pero no por ello inofensivo, insecto que aquí denominan de origen “spider” y que quería cohabitar el lecho con uno de los protagonistas del viaje. Acabado el trámite y el insecto, todo vuelve por su cauce. Mañana más.


Noche en Killarney 22-08-06

Amanece y el Sr. Alfredo insiste en que lleguemos tarde al gran breakfast que John nos prepara. Tras unas recomendaciones de nuestro nuevo conserje, John, nos dirigimos hacia Muckros House. El día de hoy pasamos de Margarita, dándole tiempo libre para reposar y meditar sobre sus pasados errores. Llegamos a Muckros House y su incomparable marco paisajístico. Emprendemos un recorrido andando que, según el citado John, nos llevaría 1 hora y media alrededor del Lago Muckros. Tras casi 3 horas y media y una subida a la Torc mountain sin encontrar las putas cataratas que, encontramos de casualidad en el descenso, volvemos al coche y nos metemos en Killarney para el avituallamiento, hoy merecido. Tras un par de horas de siesta en “Salmon Leap” nos vamos a Killarney a tomar unas pintas y cenar. Después de escuchar los acordes populares de un grupo de música folk al aire libre, nos metemos en un garito a beber más pintas y a encontrarnos, no sin sorpresa, con un concierto de música rock de unos tal “White Water” y con 3 hispañolas que, para más señas, eran paisanas nuestras. Intercambiadas unas cuantas frases insípidas y unas miradas de deseo carnal, las paisanas se retiran casi a la par que los músicos del concierto. No nos queda más que el regreso a la llar.

CONCLUSIONES DEL DÍA DE HOY:

1) Nuestro querido conserje, John, no tiene ni idea en lo que se refiere a cálculo en distancia pateada.
2) El nuevo regreso del piloto A, aporta serenidad y saber estar a los desplazamientos
3) No hay que seguir el camino rojo para encontrar las malditas cataratas de la Torc mountain.
4) Las españolas, aunque reacias en sus inicios, acaban hablando con sus compatriotas.
5) Buen ambiente musical en Killarney.


Noche en Limerick 24-08-06

Amenizados por el ofrecimiento de John a apretarnos un desayuno irlandés, nos sentamos con 3 guiris a deglutir (¿o los guiris somos nosotros?). Hoy recobramos a Margarita y nos invita a conducir hasta Limerick. Bastante tráfico en una ciudad más urbana y extensa. Llegados al hotel y atendidos por la morenita (de cabello y pellejo) Cristabela, de acento extraño (hasta nosotros nos percatamos de que no es anglófona) nos acomodamos. Mapa en mano y coche en garaje, comenzamos a andar para ver la city. Callejeamos hasta el castillo del rey John, del que, tras pagar una dolorosa entrada, nos enteramos que el jodío era inglés y que nunca estuvo en el castillo. Tras fotos de rigor y breve visita al museo de Limerick, callejeamos para llegar a una bocatería y mover las quijadas. Tenemos un “show” en vivo mientras comemos y se nos demuestra cómo se atrapa en carrera a un pequeño cabroncete de cabello colorado que intentaba obtener unos cedeses sin pagar su anteriormente determinado precio o coste. Tras unas compras y después de disuadir a mi acompañante que visitar la cámara de comercio de Limerick carece de lógica y de cualquier interés cultural, consigo a que acceda a ver la galería de “arte” de la ciudad. Anonadados tras la visión de un audiovisual sobre unas jovencitas que parecían tener problemas de retención de líquidos, siesteamos en el Pery´s Hotel. Sobre las 21h y algo nos adentramos en un restaurant para dejarnos 60 eurípides en la ingesta y la bebercia; tras lo cual nuestros estómagos no están para más ensanches y optamos por la retirada. Mañana nos espera la capi.

CONCLUSIONES DEL DÍA DE HOY:

1) Este hotel tiene gel en la ducha, cosa que “Salmon Leap” evidenciaba carenciar.
2) Por 3er día en la semana se nota clara mejoría en los desplazamientos en coche gracias al cambio de piloto.
3) Limerick es una ciudad tirando a feucha pero con posibilidades de ver cosas interesantes.
4) King John, de haberlo conocido, me hubiese caído mal; y seguro yo a él.
5) Menos mal que el que suscribe aporta seriedad y sobretodo VERACIDAD a este “diary”. Demà més.
PD: El audiovisual proyectado en el castillo, resulta ser muy bueno para dar unas cabezaditas pero fatal para mis cervicales.
Hemos descubierto un curioso trabajo: Vestirse de medieval y dar martillazos a un euro el golpe asestado.

QUEJAS: En el supuesto mejor hotel de todos en los que hemos yacido noctámbulamente, no hay toallas para dos y falta la tapa del WC o wáter.


Mañana en Dublín 26-08-06


Desayunados en Limerick, emprendemos camino hacia Dublín. Tras una breve paradita para fotografiar más piedras, proseguimos sin descanso y con intermitencia de chubascos de carácter moderado hasta nuestro destino: el ya conocido “Ashlyn Hotel”. Nos adentramos hasta nuestra habitación sorteando con nuestra tarjeta de acceso el perímetro de seguridad y sus diversos obstáculos. Llueve, pero a pesar de ello, los dos intrépidos protagonistas se adentran en el corazón de la ciudad con una fotocopia en blanco y negro de lo que nos asegura la simpática pero no identificada recepcionista, que es un mapa. Rápida visita a la gran “Guinnes store house”. Rechazamos el ofrecimiento de que nos la claven por la visita y tras ojear la tienda del lugar, nos vamos; esta vez hacia Temple Bar. Esta zona es lo que podríamos calificar como zona caliente o de guerra de Dublín. Repleta de pubs con música en directo, sitios varios donde llantar y mucha gente por las calles comprando los más variados recuerdos. Volvemos al hotel después de haber comido en un italiano y de haber intercambiado miradas ( y penosamente nada más) con dos hispañolas que también deglutían por allí. Pateamos calles y mas calles viendo que la cosa promete para la noche. Después de varias compras volvemos al hotel para dejar trastos, una duchita rápida, afeitado y ¡Hale! A patear otra vez para la zona de guerra; así anteriormente bautizada. Intentamos entrar en un pijo-pub y dos gorilas (por su cara de monos los denominaré así) nos ponen pegas para entrar. Los mandamos a un conocido sitio y entramos en otro pub, donde tristemente vemos perder al BarÇa con la alegría de un capullo español que jalea al Sevilla. Cambiamos de sitio y entramos en el famoso (para ellos) The Oliver St. John Gogarty pub. Música folk en vivo donde tras varias pintas, el que suscribe, aprovecha el descanso de los músicos para hablar con uno de ellos y adquirir (previo pago) un Cd del lugar. Amable caballero que firma, incluso, la carátula del soporte digital para más gozo del nuevo fan. Unas pintas más tarde, y un piso más abajo (esto era en el segundo) bailoteamos música más actual y ya anteriormente grabada. A no sé ya qué hora sería… TACHÁAAN!!! SORPRESAAA!!! Aparecen nuestras paisanas nombradas en uno de los capítulos de Killarney. Como en la anterior ocasión tras unos breves 5 minutos de intercambio de grandes frases, se van a dormir. Salimos, comemos un bocata por el camino al hotel y sobamos.
INCISO: No hay crónica nocturna pues como los lectores supondrán, los protagonistas no estaban por la labor a esas horas, ni mucho menos, en condiciones.

Aeropuerto de Dublín 26-08-06

Último día que amanece para este diario en Dublín. Tras el desayuno de rigor, vamos brevemente a ver la destilería de “Old Jameson”, el museo nacional de Arte decorativo e historia y volvemos al hotel para recoger a Margarita y que nos conduzca hacia el aeropuerto. Entregamos el coche y con pena del alma, nos separamos de Margarita, aunque sin frases emotivas. Logramos facturar las maletas (esperando que para VLC) y comemos ya en el aeropuerto, alabando casi por última vez, las anatomías irlandesas femeninas. Entramos en la zona ya libre de impuestos y en la sala de espera, coincidimos con alguno de los pasajeros que llegaron a estas tierras con nuestros protagonistas. Ya en el avión se ultima este “diary” para su conclusión definitiva ya en casa.

Valencia 26-08-06

Arribamos a la terreta y antes de bajar del avión hemos de soportar a un grupito de entes monocilíndricos valencianos que nos hace desear no encontrar más paisanos allende los mares. Para nuestra sorpresa, las maletas no habían enbarcado en otro vuelo y regresan joviales, aunque algo cansadas, a nuestro fornidos brazos. Los amables progenitores de mi acompañante me devuelven a mi hogar, donde reposo.


CONCLUSIONES FINALES:

1) Irlanda es un bonito país que merece la pena ser visitado y conocido. (A ser posible contactando con las lugareñas para un mejor conocimiento de la orografía local y de su lengua mater.
2) El clima es tan impredecible, como avisador. ¿Paraguas? Bueno, si tenéis una mano libre… yo la llemaría con una pinta resguardado bajo techo.
3) La extraña costumbre de beber “Bulmers” con hielo, no nos ha convencido.
4) He quedado absolutamente convencido de que (como dicen en Irlanda) dios, al 8º día creó la cerveza. De no haber sido así, no creo que la humanidad hubiese llegado al día de hoy.
5) Se puede disfrutar de buena música en todos, o casi todos los pubs de Irlanda con alegría y muchas pintas pal pecho.
6) Los “Bed and Breakfast” inundan el país y se perfilan como una muy Buena opción de hacer turismo “A tu rollo”.
7) Los irlandeses nos aventajan en civismo, educación y sobretodo, en pintas.
8) La comida tradicional, aunque no muy variada, es buena y sabrosona.
9) En agosto, le pegas una patada a una piedra y salen españoles de debajo. Ya puestos a elegir, preferimos que salgan féminas españolas.
10) A pesar del buen fin de nuestra odisea, el rey John me sigue cayendo mal
11) De haber llevado un jurado, se le habría otorgado al que suscribe, el premio al mejor piloto y al mejor copiloto eventual. (Otro al más modesto)
12) Si vais a Killarney no sigáis el puto camino rojo en la Torc mountain si buscáis la cascadita de los güebos (más conocida como water falls)
13) Margarita, aunque de voz sensual y cálida, no resultó tan imprescindible como el 1er día nos hizo ver. Aunque se ha de reconocer que ayudó bastante en todo lo que, la pobreta meua, pudo
14) No debimos abandonar Cork sin antes recomendarle a la bella Claire que ralentice su dialéctica y pronuncie mejor.
15) En definitiva y resumiendo nuestra gesta: Buen paisaje, buen tiempo relativo, buena temperatura y buena gente. Sus pintas bien fresquitas, tienen ganada merecidamente su buena fama. Es un país al que se puede regresar y siempre queda algo que traerte en tus recuerdos.

PEACE TO IRELAND!!!

The End
o
Fin