sábado, noviembre 17, 2007

Cuento Nocturno

Cada noche venía un pequeño niño a sentarse en las rocas, junto al mar. Miraba el reflejo de la Luna en el mar, tan tranquilo.
Se preguntaba un y otra vez qué había más allá. Qué había más allá de la Luna, más allá de las estrellas, de la noche.
Miraba el cielo y quedaba tan fascinado que se tumbaba con las manos tras su cabecita y veía como las estrellas se unían entre sí con trazos imaginarios para formar dibujos. Una casita, una rueda, una flor, un pastel de cumpleaños, un huevo frito...
Se le escapa una sonrisita cuando piensa que también se parece a un pecho femenino. Se pregunta si en algún lado, quizá en la otra parte del planeta, hay alguien mirando los dibujos de las estrellas, como él. Se pregunta si esa persona verá los mismos dibujos que él o formará los suyos propios. Mira hacia la Luna, que brilla llena, Se pregunta si también en la Luna habrá alguien mirando las estrellas y el azul de nuestra tierra, con la misma pregunta que él. Le gusta imaginar que hay una pequeña niña sentada en la Luna, con los pies colgando, sonriéndole a lo lejos. Entonces dibuja en las estrellas unos labios para mandarle un besito de buenas noches.
"Seguro que así, ella sonríe", piensa. Así va pasando la noche y el sueño le va venciendo. Poco a poco va guardando todos los dibujos que ha hecho esa noche. Se sienta y mira a la Luna para despedirse de su amiguita. Junta los ojos intentando ver la mano de ella,
agitándose, despidiéndose hasta la noche que viene. Sonríe y se levanta sacudiéndose de arena los pantalones. Mañana volverá para compartir nuevos dibujos, para buscar una mirada amiga, para no sentirse solo. Para sentirse cómplice de la noche en sus ilusiones.
Lanza un beso hacia la Luna y abrochándose el abrigo camina hacia la oscuridad. Mañana, será otra noche.

Camposoto a, 15 de Noviembre de 2007

Cada día que pasa

Como dice la canción: "Dicen que la distancia es el olvido, pero yo no concibo la razón".
Siento el calor de tu piel cuando cierro los ojos y mis brazos abrazan la brisa del mar.
Te siento tan cerca que mis labios se humedecen con solo imaginar tus caricias.
Cada día que pasa es un día más sin tus besos. Pero es un día más que mi amor va
juntando para crecer y crecer hasta poder llegar al olor de tu pelo, al arrullo de tus brazos.
Noto como mi corazón va rompiendo minuto a minuto, segundo a segundo el muro que lo
protegía del exterior. Ahora solo quiere sentir tu suave aliento para que caliente sus agarrotados músculos.
Sólo quiere acercarse al tuyo y bailar juntos al mismo ritmo.
Cada día que pasa queda menos para que estemos juntos.
Todos los besos que voy guardando para ti, estallarán como una lluvia de estrellas en la noche.
Te abrazaré tan fuerte que casi nos fundiremos en un solo cuerpo.
La Luna sonreirá bailando nuestro alrededor.
La Soledad nos mirará con recelo, pues sabe que no tardaremos en dejarla atrás, para siempre.
Cada día que pasa estamos un poco más cerca el uno del otro.
Empujo tus miedos hacia afuera, día a día.
Quiero que tu único miedo sea que no quede chocolate en la nevera.
Aún así fuese, siempre estaré a tu lado para darte los más dulces mimitos que pueda tener.
Ya no estás sola, aunque la distancia te diga lo contrario.
Sabes que siempre te llevo conmigo allá donde vaya.
Y llegará el día en que te llevaré a "capachún" hasta el final de nuestros caminos.


Camposoto a, 7 de Noviembre de 2007

viernes, noviembre 16, 2007

Reclamo tu perdón.

Me siento frente al papel esperando que mis lágrimas escriban unos versos que reclamen tu perdón.
Que tus noches perdonen mi ausencia, dejando vacías tus frías y suaves manos.
Que tus ojos perdonen a la noche, que oscurece y camufla mi presencia.
Que tu aliento perdone a mis párpados por no estar ahí para ser calentados.
Que no pueda estar a tu lado cuando necesitas un empujoncito; cuando tu mirada busque tímida a la mía.
Quiero que mi desesperación sea perdonada por tener que limitarse solamente a gritar en la noche.
Que tus lágrimas perdonen a mis labios por no poder beber de ellas cuando sientes que la Soledad te coge de la mano.
Que me perdones porque solo puedo dejar que mis lágrimas escriban en la arena palabras de amor.
Perdóname por no poder susurrarte al oído, cada noche, que duermas tranquila, que estoy a tu lado.
Por no poder despertar con el brillo de tus ojos y la luz de tu sonrisa.
Perdona a la Luna que sea la única mensajera de mis canciones de amor.
Que no pueda abrazarte cada vez que te sientes caer, y llevarte al brazo a la orilla del mar, para decirte cuanto Te Quiero; que no volveré a separarme de ti.
Perdóname, por tener que perdonarme.

Camposoto a, 11 de Noviembre de 2007

miércoles, noviembre 07, 2007

Cuando sientas

Cuando te sientas sola, mira hacia la Luna. Ella te sonreirá y te llevará mi sonrisa.
Cuando tengas penita, cierra los ojos y sentirás mi amor llegar con la suavidad de la brisa.
Cuando se mojen tus ojitos, siente como vuelan mis labios para secarlos.
Cuando se sequen tus labios, el rocío de la mañana te llevará mis lágrimas para mojarlos.
Cuando me sientas cerca, muy cerca.. Es que habré llegado a tu lado, para quedarme."

Camposoto a, 4 de Noviembre de 2007

De noche

De noche me siento frente al mar y cerrando los ojos respiro tu imagen tímida e insegura.
Mi mente te envuelve compañera de baile, en la oscuridad y el silencio y baila contigo hasta que el amanecer nos canta una caricia tierna y dulce.
De noche extraño tanto tus besos, que le pido al Alba que se apresure en su regreso.
La Soledad me mira recelosa porque sabe que Te Quiero. Que la abandonaré a cambio de tu olor, de tus abrazos.
De noche te siento tan mía que sé que, al final tendré tu corazón y tú el mío.
Y moriremos si, de amor, no se alimentan nuestros cuerpos.

Camposoto a, 4 de Noviembre de 2007