Búsqueda
Me haría falta tener los ojos más grandes para poder mirarla;
Ella ni siquiera los dirige hacia mí.
Miro su boca como si fuese la única fuente del desierto;
Mi boca se cierra, tímida de sus palabras.
Sus manos, pequeñas, perfectas; no me palpan nunca
Las mías, en cambio, se mueren por recorrer su suave silueta.
Mi escaso pelo va retirándose hacia el olvido;
El suyo, salvaje, diluye su aroma por toda la atmósfera.
Sus pasos débiles, inseguros, cortitos, van de un lado para otro;
Los míos, lentos, cansados, apuntan siempre hacia el reposo final.
Su corazón late fuertemente pensando nunca en mí;
Mi pecho se atora cuando me visita su suave recuerdo.
Mi alma llora cuando ve caer sus lágrimas
y mis dedos quieren caerse al suelo porque saben que no las secarán.
Dos caminos tan distintos y en definitiva, una misma búsqueda.
Palma de Mallorca a 16 de Enero de 2007
