Se Marchó
Se marchó tan en silencio como tan grande era su sonrisa.
La alegría era su signo; la amistad su religión.
Amiga siempre fiel incluso con los cheques sin fondo.
Los que tuvimos la suerte de conocerla sabemos que fuimos afortunados
por compartir sus momentos.
Lo que sí sé, es que sin ella, el mundo será un poquito menos bello.
Y que esté donde esté, sabe que no olvidaremos ni su optimismo ni su alegría.
Gracias Silvia por haber compartido conmigo unos pequeños pasos en tu vida.
Valencia a 4 de Marzo de 2010
