Perú
Dulce país de suave
gente. El tiempo transcurre aterciopeladamente, sin prisa. Su particular aroma
te acompaña donde quiera que vayas. Gran amabilidad, a veces en su justa
medida, muy pocas veces escasa. Tantos colores que a veces nublan la vista.
Como lo hace su paisaje. Una 7ª maravilla del mundo duerme en sus brazos. Cómo
durmió en los míos mi pequeño Machu Picchu. Ésa sí fue una maravilla que no
pienso olvidar.
Madrid a, 26 de Julio de
2007

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