viernes, mayo 05, 2017

Perú


Dulce país de suave gente. El tiempo transcurre aterciopeladamente, sin prisa. Su particular aroma te acompaña donde quiera que vayas. Gran amabilidad, a veces en su justa medida, muy pocas veces escasa. Tantos colores que a veces nublan la vista. Como lo hace su paisaje. Una 7ª maravilla del mundo duerme en sus brazos. Cómo durmió en los míos mi pequeño Machu Picchu. Ésa sí fue una maravilla que no pienso olvidar.

 

 
 Madrid a, 26 de Julio de 2007