domingo, febrero 18, 2007

Tu Nombre

Cada noche escribo tu nombre en la arena. Por la mañana, el mar lo ha borrado recordándome que te has marchado. Mi playa se hace pequeña y la suave arena es la única caricia que surca mi piel. Quizás el mar no quiere que te recuerde. Pero ya no veo las olas bailar y las estrellas de mar se han enterrado en la arena, porque tímidas, no quieren que las vea llorar. Dicen que solo muere lo que olvidas. Por eso siempre sigues ahí. Tu dulce silueta se dibuja en el horizonte hipnotizándome. Cierro los ojos y te siento tan cerca que casi puedo percibir el olor de tus manos, de tus labios, de tu vientre. Mi playa descansa en mis rodillas y vuelvo a escribir tu nombre en la arena con los ojos cerrados. Acariciándola como si a través de mis dedos entrase dentro de mí el sedoso tacto de tu piel. Quién sabe; quizás mañana no se haya borrado y quede siempre en mi playa tu nombre, abrazándome.


Palma de Mallorca a, 15 de Febrero de 2007

Un año más

Un año más, nuevamente haces balance de todas esas cosas que, un año más, no has hecho. De todos esos sueños de los que continuamente has ido despertando. De todas esas ilusiones que, un año más, no has logrado alimentar. De todos esos besos que no diste. De todos esos cabellos que no acariciaste. De todos los “Te Quieros” que tragaste, explotándote en el alma. Un año más, te sientas junto a la Luna, hablándole bajito, al oído, de todos esos proyectos que ni siquiera, un año más, has emprendido. Todos esos trenes que no has llegado a coger. Todas esas noches que, un año más, han sido tu única compañera. No sabes ya si mirar hacia atrás o es preferible sólo mirar hacia delante…y olvidar lo que, un año más, ha pasado por tu lado y ni siquiera lo miraste. Un año más, te sientas frente al espejo, con el reloj de arena entre tus manos. Sólo cabe darle la vuelta y ver como poco a poco cae la arena… un año más.



Palma de Mallorca a, 12 de Febrero de 2007

Belleza

Definitivamente creo que mi belleza es de ésas que se quedan en casa. Es decir; de ésas que solo te ven guapo tu madre, tus tías, tus abuelas y alguna que otra prima por aquello de que ya se han acostumbrado a verte. Desafortunadamente parece ser que al salir de casa se queda el encanto en el ascensor porque dejas de existir nada más pisar la calle. Eres considerado el mejor amigo, el más divertido, una buena persona… bla, bla, bla… Y eso es una de las peores cosas que te pueden pasar; que te digan que eres un buen chico. Como, muy afortunadamente, dice mi padre: “Cuando una chica te dice que eres un buen chico, te está diciendo que eres jilipoyas”. Afirmación ésta, que considero una gran realidad, a pesar de que las mujeres nunca la ratifican al ser preguntadas por ella. De todas formas como dice el saber popular: “Para los gustos se hicieron los colores” y siempre hay alguna linda amiga de largos rizos que opina lo contrario; que no eres invisible. La pena es que siempre están tan lejos estas amigas…!!



Palma de Mallorca a 10 de Febrero de 2007