viernes, mayo 05, 2017

Miro hacia la Luna II


Miro hacia la luna
y la veo llorando
porque sabe que te quiero.

Porque sabe que tu aliento
era mi único sustento.

Porque sabe que mis brazos
no volverán a abrazarte
ni mis labios rozarán el cielo
cuando lleguen a besarte.

Miro hacia la luna
y la veo llorando
porque sabe que te quiero.

Que mi corazón hecho pedazos
no volverá a oler tus brazos
y mi alma ya sin rumbo
vuelve a vagar solitaria.

Miro hacia la luna
y la veo llorando
porque sabe que te quiero
y te querré siempre

(aunque no rime).

 
Sant Climent Sescebes.  03-Junio-2003

Miro hacia la Luna I


Miro hacia la luna
Y ella me sonríe
porque sabe que te quiero.

Sabe que tus ojos son dos luceros
que iluminan mi vida y nada piden.

Miro hacia la luna
Y ella me sonríe.

Porque sabe que tu aliento
es mi único sustento
y que tu olor de suave rosa
salpicada de rocío
llena de vida este cuerpo mío.

Miro hacia la luna
Y ella me sonríe
Porque sabe que te quiero
Y te querré siempre

 (aunque no rime) ;-p

 
 Arcos de las Salinas, Diciembre 2002

Surrealismo


Siento que mi mundo se desmorona, se seca, se ciega.
Siento que mi cuerpo se hunde en la tierra como una piedra en el arroyo
y lo único que puedo hacer es nada.
Siento como mi ser se va desvaneciendo presa de una incontenible impotencia.
Ni siquiera mis lágrimas sirven de refugio a mis ojos.
Cada vez queda menos luz que despierte mis sentidos
y siento como mi alma reclama su llanto.
Siento que mi pecho se aprieta cada vez más y más hasta casi no dejarme respirar.
Mi aliento, frío, seco, bruscamente se queja del olvido.
Casi no tengo fuerzas ni para buscar dentro de mí una señal.
Solo suena el silencio a mi alrededor al ritmo de mi cada vez más desafinado corazón.
Mis pensamientos se lanzan al vacío oscuro y triste.
Solo esperan caer en un remolino infinito, absurdo,  surreal.
No quieren parar para no darse cuenta de donde están.
Justo en medio de un desierto de tiempo. Un reloj de arena de interminables horas.
Horas que vacían mis bolsillos, mis zapatos, mi cuerpo, mi alma… mi vida.


 
  Valencia a, 4 de Junio de 2008

Perú


Dulce país de suave gente. El tiempo transcurre aterciopeladamente, sin prisa. Su particular aroma te acompaña donde quiera que vayas. Gran amabilidad, a veces en su justa medida, muy pocas veces escasa. Tantos colores que a veces nublan la vista. Como lo hace su paisaje. Una 7ª maravilla del mundo duerme en sus brazos. Cómo durmió en los míos mi pequeño Machu Picchu. Ésa sí fue una maravilla que no pienso olvidar.

 

 
 Madrid a, 26 de Julio de 2007