domingo, septiembre 10, 2006

Quizás

Mis dedos palidecen y mis uñas se encogen tímidas.
Mis manos, mudas de recuerdos, ni siquiera me miran.
Mi espalda fría se lamenta en la noche.
Mi silencio grita una frustración rabiosa y sedienta.
Mis brazos no puedan estirarse y lloran.
La punta de mi nariz busca su punto de apoyo.
Mi ceguera busca la puesta de sol, ya tarde.
Mi fatiga busca una loca carrera hacia el mañana.
Mis piernas se doblan reverentes
Mi camino busca a mis pies ensangrentados.
Cierro los ojos y me veo desnudo en la penumbra
con la manos abrazando mi cara y mi pecho hundido hacia un abismo a veces incierto y siempre noctámbulo.
Necesito que mi lecho me recoja y me susurre al oído que mañana puede que salgan las estrellas.
Quizás así pueda resignar mis sueños y empujarlos un poquito más hacia el futuro. O quizás sigan llorando mientras no quiero despertar.


Palma de Mallorca a 7 de Septiembre de 2006