viernes, mayo 05, 2017

Surrealismo


Siento que mi mundo se desmorona, se seca, se ciega.
Siento que mi cuerpo se hunde en la tierra como una piedra en el arroyo
y lo único que puedo hacer es nada.
Siento como mi ser se va desvaneciendo presa de una incontenible impotencia.
Ni siquiera mis lágrimas sirven de refugio a mis ojos.
Cada vez queda menos luz que despierte mis sentidos
y siento como mi alma reclama su llanto.
Siento que mi pecho se aprieta cada vez más y más hasta casi no dejarme respirar.
Mi aliento, frío, seco, bruscamente se queja del olvido.
Casi no tengo fuerzas ni para buscar dentro de mí una señal.
Solo suena el silencio a mi alrededor al ritmo de mi cada vez más desafinado corazón.
Mis pensamientos se lanzan al vacío oscuro y triste.
Solo esperan caer en un remolino infinito, absurdo,  surreal.
No quieren parar para no darse cuenta de donde están.
Justo en medio de un desierto de tiempo. Un reloj de arena de interminables horas.
Horas que vacían mis bolsillos, mis zapatos, mi cuerpo, mi alma… mi vida.


 
  Valencia a, 4 de Junio de 2008