sábado, mayo 27, 2006

Fiestas Nocturnas

Qué tendrán las fiestas nocturnas que pueden hacer que pases de ser considerado una persona de lo más seria y respetada a que todos te señalen con el dedo boquiabiertos casi sin poder creerse lo que están viendo. ¿Será porque el alcohol hace que te den las ganas de pegarte un bailecito o porque acabas bailando con una peluca verde y unas tetas de plástico? En mi caso, creo que fue una suma de todo un poco. Incluso con baile encima de una mesa casi en ropa interior con derrumbe y caída de la mesa incluido. Mi jefe comentó que estaba sorprendidísimo. ¿Gratamente sorprendido? Buff… espero que sí. La verdad es que no sé porqué a la gente le sueles caer bien cuando ven que te despojas de toda tu dignidad y desfilas (por el bien de la fiesta, que conste) con toda clase de accesorios “fashion”. En fin, que aumentas tu lista de amiguetes aunque a muchos no los recuerdes al día siguiente como me suele pasar a mí. Menos mal que la tecnología avanza y siempre hay un sinfín de cámaras digitales en las fiestas para inmortalizar semejantes hazañas. Aunque a decir verdad, yo no la llevo nunca porque sé de buena fe que acabaría perdiéndola. Después son estos improvisados reporteros lo que se pasean enseñándole a todos tus compañeros el reportaje diciendo: “Sí, sí; es él. Créetelo”. Qué cabrones. (Espero que me pasen copias) A la mañana siguiente el pájaro carpintero te despierta con repetidos golpecitos en la cabeza y ves los restos de la batalla: aparecen tus pantalones vaqueros pintados de rosa y tu aliento de fallecido en descomposición. No haces mucha memoria porque hay cosas que es mejor que los demás recuerden por ti. Al menos ves que llevabas puestos tus mejores calzoncillos y piensas… ¿Ha nacido una estrella?? Jajaja…