A veces
El cielo a veces llora cuando recuerda como se alejaban sus pasos. Rápidos, cortitos, inseguros, casi desesperados. Aquel abrazo de despedida se llevó parte de mi alma. Fue tan mío que fue el abrazo más doloroso y el que más amor se llevó. Mi nariz dejó de acariciar su espalda y se hinchó de impotencia. A veces el tiempo me echa en cara los minutos que lo detuve para poder llevarme conmigo hasta el último de sus olores. A veces la Luna me recuerda que ya hace tiempo que no le cuento mis cosas, mis locuras, mis sueños. A veces el mar me devuelve el aroma que acompañó nuestros primeros pasos. Le gusta verme sonreír. Y es que como dijo el poeta: “No llores porque terminó; sonríe porque sucedió”. Y eso hago. Aunque a veces, todavía el cielo continúe llorando de añoranza, el tiempo se ría de mí porque ya no corro tras él, la Luna me mire triste y el mar siga llevando a otras sirenas hacia otros puertos.
Palma de Mallorca a 9 de julio de 2006
Palma de Mallorca a 9 de julio de 2006

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home