Mi vida en 7 cajas (pero pesan)
Mudanzas, traslados varios, ir de aquí para allá. Te das cuenta que en cada uno de esos viajes vas dejando más recuerdos metidos en impersonales cajas de cartón precintadas. Con cada cambio vas conservando las cosas nuevas que has ido almacenando y las viejas que vas dejando para, quizás algún día, darles un definitivo hogar.
Pues bien, ese momento llegó. Ya tengo un hogar donde descargar todos esos recuerdos, todos esos pequeños objetos que esconden una historia por pequeña que ésta sea. Por fin puedo descargar mi extensa, variada, preciada y maravillosa colección de cedés (originales, por cierto) que hace años lloraba en el húmedo sótano de casa de mi madre. Con ellos, redescubro objetos que ni siquiera recordaba mantener. Lo que me ha sorprendido más es que, malcontando, mi vida se resume a 7 enormes cajas. Upss.. Y yo que me tenía por una persona “hecha y derecha”. …sic…. Y en definitiva, no tengo más que la citada y apreciada (eso siempre) colección, un montón de fotos y otro montón de pequeños objetos “inútil-decorativos”. A esto se le puede sumar unos cuantos, no demasiados, libros (snif… snif..) y poco más. Aunque me consuela el tener una nueva vida al lado de una maravillosa personita que me acompañará en el llenado de mi/nuestro hogar. Al menos yo ocupo poco, tanto por mis pertenencias como por mi ser en sí. Jajaja… Y por más que intente disimular, como he dicho: a pesar de las múltiples andanzas que he vivido por esas tierras peninsulares e insulares, mi vida está comprimida y organizada en 7 cajas. (Pero pesan).
Marines a, 31 de octubre de 2008

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home