Partida
Aquel barco partía mi puerto saliendo por la puerta de atrás. Se alejaba en la noche; silencioso, oculto, casi inexistente. No sé si bañaban mis ojos las olas o eran lágrimas de
soledad. Mi cara acariciaba el viento, helándolo. La mirada perdida sin saber a donde mirar. Abrazado a la vela que me arrastraba hacia otra nueva aventura, otra nueva casa, otra nueva añoranza. Girando en el infinito pensando en lo que dejaba atrás y dudando de lo que iba a encontrar. Dejando atrás parte de mí, de mi piel, de mi aliento. Bueno, a decir verdad, prácticamente todo mi aliento. Queriendo alejarme y a la vez queriendo detener aquel velero hundiéndolo en la nada. Salió el sol iluminando mis ojos humedecidos. Al fin y al cabo… siempre hay un camino diferente y… ¿ por qué no?! Quizás mejor.

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