Tocando
Acariciaba tu espalda como el que huele las cuerdas de una guitarra; con la nariz.
Tu olor se hacía melodía constante en mi infinito cajón.
Mis uñas rasgaban el sueño de tu cuello, afinado clavijero.
Las yemas de mis dedos serpenteaban por tu columna buscando la clave.
Abrazado a tus caderas de suave barniz soñaba con ese sonido tuyo.
Tan bello instrumento al son de mis lágrimas.
Concierto que nadie volverá a escuchar; porque se quedó en la brisa,
en tu olor tan familiar a guitarra que desde niño me acompaña.

1 Comments:
Este me lo guardo, me ha encantao. Como toques a una mujer igual que se pueda llegar a tocar una guitarra...
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