Luna

La otra noche me senté al borde de un acantilado y miré hacia la Luna.
Ella me dijo: “¿Qué pretendes?”. A pesar de que no se puede decir nada serio
Ella me dijo: “¿Qué pretendes?”. A pesar de que no se puede decir nada serio
cuando estás sentado y te cuelgan los pies; sólo le pude decir la verdad:
“Solo quiero que el tiempo que estés conmigo, seas feliz; Bien sea un segundo,
un día, un año... o una vida. Y la besé.
“Solo quiero que el tiempo que estés conmigo, seas feliz; Bien sea un segundo,
un día, un año... o una vida. Y la besé.

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